A un año del anuncio de Cristina para dragarlo, sigue bloqueado por un banco de arena el acceso al puerto de Mar del Plata

 

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Un año después de que la presidenta Cristina Kirchner anunciara con bombos y platillos el dragado del canal de acceso al puerto de Mar del Plata – vedado a los buques ultramarinos por la formación de un banco de arena- la situación sigue  igual, según lo informó el lunes (22 jul 2012) en un artículo de su primera plana el diario La Capital, de la ciudad atlántica. Se especula con una acción secundaria para poner operativa a la estación.

El artículo de La Capital, es el siguiente:

Viernes 22 de julio de 2011. La presidenta Cristina Kirchner anuncia el dragado del banco de arena del puerto, que obstruye el principal acceso marítimo a la ciudad. Abajo del escenario -montado para la inauguración de la estación Ferroautomotora- los kirchneristas la aplauden de pie. Cristina sonríe y dice que la obra -de 30 millones de dólares- le devolverá plena operatividad al puerto y, además, servirá para ampliar las playas Varese, Bristol, Popular y Grande.

A un año de aquella promesa, todo sigue igual: no hubo ningún avance concreto sobre el proceso de licitación. Así, el canal principal de acceso continúa obstaculizado por un banco de arena y no pueden ingresar al puerto buques de gran calado.

En medio de los interrogantes, por estas horas volvió a cobrar fuerza la posibilidad de que se haga sólo el dragado con fondos del Gobierno nacional, ya que es considerada la obra más urgente. ¿Y el refulado? Quedaría para más adelante a raíz de los problemas financieros del gobierno de Scioli, que se había comprometido a financiar el 50 por ciento de la obra. En otras palabras: la prioridad, por ahora, es el dragado.

La posible modificación del proyecto original fue analizada la semana pasada durante una reunión que mantuvieron en Capital Federal el intendente Gustavo Pulti; el secretario de Transporte de la Nación, Alejandro Ramos, y el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti.

Las autoridades del Consorcio Portuario aguardan el envío del 20% de los fondos, un monto indispensable para que se abra el proceso de la obra. Los más optimistas creen que si la partida aparece en los próximos días, el llamado a licitación se haría en agosto y la adjudicación se produciría en septiembre. En ese caso las obras arrancarían en noviembre, siempre y cuando no surja ningún inconveniente.

Se estima que el dragado permitirá remover casi 1,3 millones de metros cúbicos de arena del banco que hay en inmediaciones del morro de la escollera Sur y de los canales principal y secundario, destinados al ingreso y egreso de embarcaciones.

La primera etapa de la obra se concretaría con una draga de corte y succión, que puede penetrar terrenos resistentes, retirar arena a través de una tubería y descargarla a una distancia determinada. En la segunda fase intervendría una draga de succión por arrastre, que aspira arena por dos tubos y la almacena en su cántara. El objetivo sería alcanzar una profundidad de 40 pies en el canal de acceso exterior y de 35 pies en la zona preventiva, lo que permitiría la entrada de buques con 30 pies de calado.

Fuentes del municipio subrayaron que dada la emergencia, la idea es "priorizar el dragado" contemplando la alternativa de "diferir el refulado para otro momento", como forma de facilitar la realización de la obra más urgente.

Según la Secretaría de Transporte de la Nación, la obra aumentará la posibilidad de ingreso de buques de mayor calado y brindará más seguridad de navegación. Pero no sólo eso: también contribuirá al crecimiento y consolidación de la actividad portuaria y de las actividades locales.

A nadie se le pasa por alto que en noviembre del año que viene, Mar del Plata podría recibir a la Fórmula Uno. Hay quienes sueñan con cruceros turísticos que incluyan la asistencia a la carrera, como los que se ofrecen cada año para el Gran Premio de Mónaco.

Pero por ahora no hay novedades concretas del dragado integral, anunciado por Cristina a mediados del año pasado cuando llegó a Mar del Plata a bordo del tren Talgo para inaugurar la estación Ferroautomotora. Ese día la Presidenta afirmó que los fondos los aportarían, en partes iguales, la Nación y la Provincia.

La obra fue confirmada meses más tarde mediante la firma de un convenio entre la Nación, la Provincia, la Municipalidad y el Consorcio de Administración del Puerto. Entonces se dijo que los trabajos fueron presupuestados en 60 millones de pesos, de los cuales unos 30 millones serían aportados por Cristina y otros 30 millones por Scioli. Pero luego no se dio ningún otro paso administrativo.

El banco de arena del puerto, situado en la escollera Sur, obstruye el principal acceso marítimo. Este problema ha obligado al trazado y uso de vías marítimas alternativas con la consecuente restricción que eso genera al tráfico.

Desde la Secretaría de Transporte dijeron que la obra del dragado permitirá "activar el puerto como un gran motor industrial de la ciudad" y generará una mejora en la actividad turística. El proyecto, agregaron, "ratificará al puerto de Mar del Plata como un auténtico puerto multipropósito: como gran puerto turístico, pesquero y de cargas; como punto logístico competitivo; y como polo de mantenimiento, reparaciones y construcciones navales".

Perjuicios económicos

A un año del anuncio del dragado, la situación empeoró en el puerto. Luego de que la empresa Maersk resolviera suspender el ingreso de su buque Maersk Falmouth a Mar del Plata por "problemas de calado", los empresarios pesqueros empezaron a sufrir un fuerte perjuicio económico por no disponer de un servicio de portacontenedores en el puerto. De este modo, ya resulta imposible despachar mercadería al exterior directamente desde la ciudad, debido a que Maersk era la única naviera que seguía brindando el servicio. Así las cosas, varias empresas pesqueras están realizando desde entonces envíos vía terrestre a Capital Federal, contratando servicios de camiones cuyas tarifas rondan los 1.400 dólares por unidad. Por estos días el movimiento de carga es bastante escaso como consecuencia de las huelgas en el puerto. Sin embargo, era frecuente que el buque que suspendió su escala cargara unos 200 contenedores por semana. Por lo tanto, el transporte terrestre de esas unidades demanda al menos un costo adicional de 280 mil dólares semanales para la industria, sin contabilizar otros gastos adicionales, como el de impuestos, despachantes de aduana y refrigeración.

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