El déficit externo argentino llegó en 2017 a casi u$s 29.000 millones

El déficit externo es equivalente al 4,6% del PBI. "Y es posible que este año incluso sea algo superior", según asegura el último informe dado a conocer por Econviews, la consultora que dirige Miguel Kiguel.

“Entre 2011 y 2017 el déficit externo de cuenta corriente creció US$23 mil millones, al pasar de 1% al 4,6% del PBI. Este deterioro coincide con la caída de US$24 mil millones en las exportaciones de bienes. Esa caída puede descomponerse en una merma de US$8 mil millones de las exportaciones a Brasil y en una caída de US$16 mil millones por el retroceso del 20% en los precios de las exportaciones”, precisa el Informe, y agrega: “Si bien el tipo de cambio real multilateral en 2017 estuvo 30% más apreciado que en 2011, la cantidad de argentinos viajando por el exterior se duplicó de 2,2 millones a 4,5 millones en 2017”.

Hacia delante, Kiguel confía en que “la recuperación de Brasil y la disminución del déficit fiscal ayudarán a ir reduciendo el déficit externo en los próximos años. El tipo de cambio real se mantendrá en torno a los niveles actuales, mientras que las condiciones financieras internacionales y los precios de las exportaciones no cambien significativamente”.

Este déficit fue cubierto con endeudamiento y una fuerte entrada de fondos financieros, lo que no impidió que también se registrara una fuerte salida de capitales.

 

El factor Brasil

Un factor de peso en el rojo externo fue el intercambio con Brasil. Ecolatina señala que “durante 2017 el déficit del intercambio de bienes con Brasil alcanzó los US$8.187 millones, trepando 89% respecto al rojo registrado durante 2016 (US$4.333 millones). De esta manera, el resultado del déficit comercial de 2017 fue récord en términos nominales, situándose 41% por encima del registrado en 2011 (US$5.803 millones)”.

El informe precisa que “el deterioro del déficit bilateral se explica por el fenomenal dinamismo de las importaciones provenientes de Brasil. Estas treparon 31% en el año, muy por encima del ritmo de expansión de las importaciones totales de Argentina (+19,9% acumulado a noviembre). El incremento se explica por el aumento que tuvieron las importaciones de todos los usos económicos. El más dinámico fue combustibles y lubricantes (+59,3% en los primeros once meses del año), seguido por automóviles y bienes de capital (crecieron 48,6% y 42,8% respectivamente) y bienes de consumo e intermedios (que crecieron cada uno 26,2% y 25,4%, respectivamente)”.

Ecolatina reconoce que “el sector externo es el principal punto débil que presenta el modelo económico. Si bien el flujo de financiamiento externo permite posponer los problemas que pudieran presentarse, continúa siendo preocupante la situación a mediano plazo. Lo cierto es que la dependencia de financiamiento externo vuelve vulnerable al sistema. Si bien el Gobierno se encuentra con viento de cola tras haber ganado las elecciones y logrado pasar las principales reformas (previsional, tributaria), y augura buenas expectativas para el año entrante, será necesario revertir esta situación y generar dólares genuinos para no tropezar nuevamente con la restricción externa”.

 

Película repetida

Jorge Neyro, economista de la Consultora ACM, estima que en 2017, “el déficit de cuenta corriente tanto de bienes como de servicios sumado a las rentas (intereses y utilidades y dividendos) llegaría a rondar los US$30.000 millones de dólares. Los números son preocupantes: estaríamos registrando un déficit de entre 4,5% y 5% del PBI, valor que casi duplica al desequilibrio de los años anteriores. El problema no es tanto la foto sino la película, el deterioro se viene profundizando en los últimos 4 años”.

Neyro agrega que “para pagar este exceso de gasto, el sector privado está recurriendo principalmente a mayores líneas de crédito comerciales y mayor endeudamiento por parte del sector público en los mercados internacionales. Argentina es uno de los pocos países que financia la mayor parte de su déficit con deuda en dólares y bajo una ley extranjera. Para hacer pago a esta deuda, en un futuro deberíamos tener una posición superavitaria en la cuenta corriente. Algo así como un boom de exportaciones o una brusca reducción de importaciones. La segunda generalmente viene asociada a una reducción del producto. La primera, lamentablemente viene asociada a los términos de intercambio, una variable que un país pequeño como Argentina no controla, queda el volumen exportado, algo que parece muy difícil de modificar. A pesar de los intentos y la mayor rentabilidad, las exportaciones todavía en volumen no crecen significativamente o a un ritmo que el país necesita”.

Y concluye: “Esto es lo que deja expuesta a Argentina a los shocks financieros internacionales. Caso contrario, tendremos que seguir dependiendo del financiamiento externo que hoy es posible gracias a que el país recuperó instituciones y hay buenas perspectivas en un entorno de un mundo de dinero barato”.

Fuente: clarin.com

 

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