El costo de los fletes desde Salta hacia los puertos se llevan 1.600 millones de pesos

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Los costos para los productores salteños se reducirían hasta en un 40% con la optimización del ferrocarril, del puerto de Barranqueras y de la hidrovía del Paraná.

Este año productores de Salta gastarán $1.600 millones en fletes para llevar los granos a las terminales portuarias de Rosario (Santa Fe). La descomunal cifra, por la que el agro de la región se encuentra otra vez con márgenes negativos en las cosechas de legumbres y cereales, después de 30 campañas, se reduciría hasta un 40% si el ferrocarril Belgrano, el puerto chaqueño de Barranqueras y la hidrovía del Paraná se aprovecharan en condiciones razonables.

Por falta de un sistema multimodal de transporte, la alta incidencia de los fletes es la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de miles de productores en el NOA y el NEA. En Salta, en promedio, los fletes representan el 35,5% de la estructura de gastos de la soja. En el trigo es el 52,5% y en el maíz, el 67,55%. 

Por el precario estado de la red y el parque del Belgrano Cargas, menos de un 5% de la producción granelera de la provincia llega a puerto en ferrocarril. La casi totalidad de las cosechas se mueve en camiones que, en su inmensa mayoría, pertenecen a empresas de transporte que están radicadas y tributan en provincias de la región central del país.

 

Área por área

A productores de la zona de Anta, el flete a Rosario les cuesta 70 dólares por tonelada. En áreas agrícolas del sur de Salta (Metán y Rosario de la Frontera) son 68 dólares por tonelada. Para establecimientos rurales del departamento Orán el costo del transporte se eleva a 80 dólares por tonelada. En San Martín, la zona de cultivos más alejada de las terminales portuarias rosarinas, sacar los granos en camiones cuesta hasta 85 dólares por tonelada.

Esas son las tarifas, para distancias de entre 1.050 y 1.450 kilómetros a puerto, publicadas por la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas (Fadeeac).

 

Los arriendos, en vías de extinción

Hasta 2013, campos para siembra de granos se arrendaban en Salta por 150 a 200 dólares la hectárea, con pagos anticipados. Desde el año pasado, ante la pérdida de rentabilidad del sector, los acuerdos se redujeron a porcentajes del 10 hasta el 15 por ciento de la cosecha.

Hoy, en el norte argentino, el arriendo es una figura contractual en extinción, porque los márgenes en los cereales y legumbres son negativos incluso para los productores que cuentan con campos propios.

Carlos Segón, referente de la Federación de Entidades Rurales Salteñas (Federsal), afirmó que más de un nuevo arriendo se cerró últimamente, ya no con pretensión de compartir utilidades a porcentajes, sino con el solo propósito de que los arrendatarios mantengan los suelos libres de malezas.

Santiago Hollmann, un empresario rural que arrienda suelos en Salta, Córdoba, Buenos Aires y La Pampa, afirmó días atrás que su empresa enfrenta el peor período desde que está en actividad.

Hollmann advirtió que este año, en el norte de Tartagal, quedaron en un radio de 15 kilómetros cerca de 30.000 hectáreas con candados en las tranqueras. No descartó que esa cifra aumente, porque el movimiento de alquiler de campos hoy es casi nulo y hasta los principales grupos de siembra ya redujeron sus áreas a sembrar en la regiones más productivas del país.

Menos ventas en actividades clave

La crisis del campo se refleja en distintos sectores de la economía, con caídas de ventas, menores niveles de actividad y bajas en el patentamiento de vehículos.

De acuerdo con los datos que informó la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor (DNRPA) en los primeros cinco meses, en Salta este año se inscribió un 11,2% menos de automotores que en 2014. La caída del año pasado, con respecto al mismo período de 2013, había sido del 23%.

En maquinarias, la merma de inscripciones fue del 20% este año y del 35% el anterior. Estos registros son claros indicadores del estado de ahogo y endeudamiento del agro, como también del impacto en la economía doméstica de Salta.

La situación es igual de preocupante en provincias vecinas del NOA y NEA, donde la actividad rural también es fundamental para las economías domésticas.

 

El comercio y la construcción

El agobio en el campo se hace sentir también en los registros del comercio y otros rubros de la economía. La Asociación de Productores de Legumbres del NOA informó sobre caídas de hasta un 50% en la actividad de los comercios radicados en sectores productivos del sur de la provincia.

La construcción tampoco es ajena a los impactos de la crítica coyuntura del agro. En el primer trimestre se gestionó en Salta un 25% menos de permisos de obra que en el mismo período de 2014. Las operaciones de compra y venta de inmuebles también fueron inferiores a las del año anterior. Hubo en la provincia un 1% menos de consumo de cemento. Y en Tucumán, con la misma crisis del campo, la caída fue del 2%.

El deterioro del empleo en medio de la crisis

El Instituto de Estudios Económicos sobre Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) marcó la dificultad para conseguir empleo en Salta. Del mismo modo, un reciente informe del centro de investigaciones de la Fundación Mediterránea advirtió que los trabajadores del sector privado formal -indicador central del empleo de calidad- no llegan en la provincia al 8 por ciento.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), 23.000 salteños buscaron trabajo, sin éxito, durante el primer trimestre de 2015.

La tasa de desocupación, que era del 8% en el primer trimestre de 2014, trepó en el mismo período de este año al 8,4%, de acuerdo a los datos del organismo estatal.

Los últimos relevamientos enmarcados en la Encuesta Permanente de Hogares, entre el cuarto trimestre de 2014 y el primero de 2015, alertaron que más de 7.000 personas pasaron a formar parte de la población desocupada en Salta.

El desempleo en la provincia aumentó más de dos puntos desde fines del año anterior y está hoy casi un punto y medio por encima de la media nacional, que es del 7,1%.

 

La contracara

Mientras se pierden empleos en el agro, la industria, el comercio y otros rubros de la actividad privada crecen las plantas de agentes estatales.

De los últimos dos censos y las leyes de presupuesto aprobadas en los últimos 15 años, se desprende que la Administración Pública Provincial tenía en 2001 un empleado cada 31 habitantes y hoy, uno cada 21 habitantes. Situación parecida se presenta en las municipalidades del interior, que son en buena parte receptoras de la mano de obra expulsada del campo salteño.

Fuente: eltribuno.info

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