La red ferroviaria troncal pampeana, una deuda pendiente para mejorar la salida al puerto de Bahía Blanca

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Mientras la infraestructura de la terminal local desaparece, las mejoras sustanciales siguen concretándose en otros puntos del país.

Si bien la renovación ferroviaria encarada por el gobierno nacional transcurre y transcurrirá muy lejos de Bahía Blanca, los anuncios de reestatización anunciados por la Presidenta, Cristina Fernandez de Kirchnervuelven a generar expectativas en la ciudad.

Y en esto mucho tiene que ver el peso de Bahía Blanca en una red nacional diezmada a partir de la década del '90 y que hoy necesita renacer.

Si los anuncios no son solo anuncios, y la nacionalización de los trenes metropolitanos se extiende a los de carga del interior, es de esperar que la clase dirigente local pueda al menos discutir cuestiones de fondo que contribuyan a recuperar el protagonismo perdido. De lo contrario, el servicio ferroviario seguirá siendo un antiguo recuerdo, cada vez más lejano para las generaciones actuales.

Hasta ahora la ciudad quedó al margen de toda renovación y mejora y así seguirá si quienes tienen la responsabilidad de representarla no unen fuerzas y llevan los reclamos locales a los despachos nacionales y provinciales, si es que esos reclamos existen y realmente el transporte ferroviario sigue siendo un tema clave en la agenda local de desarrollo.

Un cambio de escenario podría generar la posibilidad de discutir, por ejemplo, la reconstrucción de 3.000 kilómetros de la red ferroviaria troncal pampeana a 26 toneladas por eje, mejorando de la competitividad del sistema portuario bahiense.

Según un trabajo conjunto encarado por equipos técnicos del Consorcio de Gestión del Puerto, la Unión Industrial y la Bolsa de Cereales “la convergencia de rutas y ferrocarriles a Bahía desde un radio de 500 km es óptima en cuanto a distribución, pero no crece en capacidad y calidad desde hace 40 años. Peor aún, la cantidad de vías y estaciones habilitadas es menor que la de aquellos años”.

Entramado urbano

Una empresa ferroviaria nacional también abriría el camino para que Bahía comience a debatir qué hacer con las hectáreas ociosas e inmuebles abandonados desde hace décadas, con el cinturón de hierro que la aprisiona y con la posibilidad de contar con un servicio eficiente a Neuquén o bien entre Bariloche y Plaza Constitución, pasando por la estación Sud.

Sin embargo, todo parece indicar que por ahora no hay mucho para esperanzarse: ni un sólo riel fue renovado en los últimos años, no existe un plan para la reconstrucción del sistema, y mucho menos para crear una empresa nacional de ferrocarriles.

Las grandes inversiones (o gastos) están a la vista, pero el sistema ahora depende directamente de los chinos y se resume al área metropolitana del país, sin olvidar los grandes fracasos que este gobierno atesora en materia ferroviaria, por caso los coches que compró Ricardo Jaime a la española Renfe y la jamás concretada reapertura de los talleres de Tafí Viejo, por mencionar algunos.

Quizás, como sostienen algunos especialistas, esto tenga que ver con una futura bandera K a ser levantada por la oposición en 2016, aprovechando que el futuro gobierno se verá ocupado en solucionar los desaguisados dejados por el actual.

Lamentablemente, por su magnitud, y restando apenas 9 meses para la finalización de su mandato, no existen elementos suficientes para vincular los anuncios de Cristina con una política seria y responsable en materia ferroviaria, algo que, al menos en el plano técnico, se debió comenzar a estudiar mucho antes.

La velocidad, en el centro del debate

La velocidad de los trenes de pasajeros, punto esencial para garantizar la eficiencia y supervivencia de este tipo de transporte, fue motivo de debate días atrás cuando el diario "Infobae" publicó que el nuevo tren a Córdoba tarda ahora casi 20 horas cuando en 1938 hacía el trayecto en 9.

Si bien el tiempo de 1938 debe haber sido una marca aislada y sería más lógico tomar como referencia las 12 horas que tardaba el “Rayo de Sol” en los años 60 y 70, no deja de resultar una verdad que la demora de los nuevos trenes resulta inconcebible para los tiempos que corren y que sólo los 50 pesos que cuesta el pasaje hacen que el servicio sea atractivo.

Una situación similar se da en nuestra ciudad pero ya no con los trenes chinos sino con las vetustas formaciones de Ferrobaires: 22 horas en la actualidad contra las 7 que tardaba en la década del 50 un tren expreso a Buenos Aires.

Salvo que el objetivo de los cambios sea la campaña política, el calamitoso estado de las vías y los medios de seguridad debieron ser renovados antes de la puesta en marcha de los trenes chinos.

Fuente: La Nueva Provincia (Bahía Blanca)

 

 

 

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