En el mes de julio, la molienda de soja fue récord: 4,75 millones de toneladas

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El dato surge de un informe de la Bolsa rosarina, que destaca el alto ritmo de procesamiento al que vienen trabajando las plantas de crushing en el sur de Santa Fe.

 

En los últimos cuatro meses, el cluster que procesa la cosecha sojera aceleró a fondo y solo detuvo su ritmo en las semanas marcadas por las protestas del gremio de los aceiteros y los reclamos de los productores agrupados en la Mesa de Enlace. En julio, por ejemplo, las plantas molieron 4,75 millones de toneladas de soja, la cifra más alta que se procesó en la historia de uno de los tres complejos oleaginosos más importantes del mundo.

“Semejante agenda de trabajo de las plantas coincidió con un agitado ritmo en los puertos para embarcar el poroto, que superó las dos millones de toneladas mensuales entre mayo, junio y julio. Esto no sucedía en meses consecutivos desde el período abril-junio del 2010”, precisa Guillermo Rossi, analista del mercado de granos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en un informe que publicó la entidad.

Entre junio y julio, el volumen total que procesaron las fábricas y embarcaron los exportadores llegó a 14 millones de toneladas; es decir, casi la cuarta parte de la cosecha argentina de este año, que superó la barrera de las 60 millones de toneladas.

La semana pasada, el nivel de actividad en las plantas de molienda y en el mercado sojero se recuperó tras el cese de comercialización que definió la Mesa de Enlace, con ruedas muy activas en el recinto de la Bolsa rosarina. Además del repunte en el volumen negociado, la actividad logística también se expandió.

El ingreso de camiones a las terminales de la zona de Rosario alcanzó el pico de los últimos dos meses y se va a prolongar durante las próximas dos semanas. Las terminales portuarias de San Lorenzo, Timbúes y Puerto General San Martín, entre otras, concretarán un programa de embarques que en el complejo soja asciende a 534.500 toneladas de porotos, 443.362 toneladas de aceites y 1,9 millones de toneladas de harinas proteicas.

En el tramo final de septiembre, la situación podría cambiar. Es que a pesar de que el nivel de procesamiento y la cantidad que compraron los exportadores es mayor al que tenían en la misma etapa del año pasado, a los productores todavía les van a quedar unas 20 millones de toneladas de soja a la espera de mejores condiciones de mercado para volcarse a comercialización, a las que hay que sumar los stocks iniciales que había del cultivo.

Lógicamente, de esta cifra hay que deducir algo más de un millón de toneladas que se reserva como semillas y las más de dos millones que utilizan conjuntamente las industrias de balanceados, extrusado y la producción animal en forma directa.

“Posiblemente, la gran incertidumbre política que se respira por el recambio gubernamental y las crecientes expectativas de devaluación sean un factor de retracción de la oferta a corto plazo, que se suma al alto riesgo climático que se percibe para la nueva cosecha”, plantea el analista de la Bolsa rosarina.

En este escenario, los productores adoptan una posición conservadora y no suelen tomar riesgos. Como en otras campañas, lo que buscan es “defenderse” con los remanentes de la última cosecha contra la inflación y los aumentos generalizados de costos que proyectan para la próxima campaña.

El alto ritmo de procesamiento que ahora hay en las plantas también es un indicador de que China, a pesar de que bajó un cambio en su crecimiento económico, sigue necesitando las proteínas vegetales que se embarcan con la oleaginosa. “La demanda externa sigue firme, aunque el mercado internacional presiona los valores a la baja por la muy buena cosecha que se comenzará a trillar en Estados Unidos en las próximas semanas”, explica Rossi.

La cosecha de los farmers, así como las decisiones de siembra en Brasil y la Argentina, son las principales variables que están presionando sobre el mercado. En este sentido, Rossi cuenta que la mejora de las condiciones climáticas a partir de julio en la zona este del área agrícola norteamericana permitió frenar el deterioro que sufrieron los cultivos en el tramo inicial de la campaña y ahora hay buenas expectativas de rinde.

“Tanto el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) como las estimaciones privadas avizoran un rendimiento promedio superior a 31 quintales por hectárea, una cifra que permitirá obtener una cosecha de entre 105 y 107 millones de toneladas en EE.UU., que es largamente superior a las proyecciones de consumo”, advierte Rossi.

A nivel local, el resultado de estas tendencias es precios en baja, ya que se anticipa una mayor competencia de la cosecha de Estados Unidos durante los próximos meses. “Los exportadores locales reducirán su participación en la operatoria durante el segundo semestre de la campaña, mientras que las fábricas sufrirán un mayor deterioro de sus márgenes”, concluye el informe de la Bolsa rosarina.


Fuente: clarin.com

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