Argentina cae al quinto puesto en el ranking de países exportadores de América Latina

El país, perdió participación en el mercado internacional del agro y en las ventas a países vecinos. Todo esto se produce cuando más hacen falta dólares.

 

Entre los varios problemas que tiene la economía argentina figura el de la pérdida del superávit comercial, uno de los pilares del modelo, junto al frente fiscal (que ya está en rojo). Este año las ventas al exterior sumarán unos US$ 76 mil millones, lo que implica una caída de casi 6 mil millones respecto de 2013. Justo cuando más faltan las divisas. Este año es probable que la Argentina caiga al quinto puesto en el ranking de exportadores de América latina, después de México, Brasil, Venezuela y Chile, comparado con el cuarto puesto de 2013.

Para Jorge Vasconcelos, autor de un informe del Ieral, echarle la culpa a la baja del precio de la soja o al flojo desempeño de la economía brasileña es la forma más directa de renunciar a un buen diagnóstico. “La falta de reacción de las exportaciones a la devaluación de enero ha terminado siendo otra prueba de la necesidad de un replanteo profundo de la forma en que está organizada la economía”, dice.

En el acumulado de enero-julio, las exportaciones argentinas sumaron US$43,5 mil millones, casi 2 mil millones menos que Chile para igual período, cuando el año pasado esa relación era inversa. En términos del PIB, la Argentina aparece, junto con Brasil, como una de las economías más cerradas de la región. Las ventas al exterior representan menos del 16 % del PIB, variable  que compara con el 31 % en el caso de México, el 28,5 % de Chile o el 20% de Perú.

Un factor que señala el informe es que el tipo de cambio no luce atractivo para la exportación. El “dólar oficial”, en 8,4 pesos muestra una brecha significativa con una de las tantas formas de aproximar la paridad de equilibrio, que es el Big Mac (el “cuarto de libra” en el caso local). Según éste índice, el tipo de cambio debería ubicarse en torno a 11,2 pesos por dólar, para compensar el exceso de inflación local de los últimos años. Aun así, dada la recesión, podría haberse esperado un vuelco mayor hacia el mercado externo por parte de las empresas locales. Sin embargo, hay pocas noticias de este movimiento compensador, lo que lleva a poner el acento en la existencia de problemas más profundos, que no se arreglan con una devaluación puntual.

Argentina viene  perdiendo terreno tanto en los sectores en los que tiene gran competitividad, como en aquellos en los que sus márgenes son mucho más ajustados. En el segmento de bienes intensivos en recursos naturales, se pasó de una participación del 1,3% en el total de las exportaciones mundiales en 1998 a 0,9% datos. Por la magnitud de este mercado, se estima que con sólo mantener la participación de quince años atrás, hoy las exportaciones argentinas serían US$ 29,6 mil millones superiores.

En el caso de las exportaciones a los países vecinos, que tradicionalmente han sido buenos clientes de las industrias asentadas en el país, el fenómeno es análogo. En 1998, esos productos capturaban el 13,8 % del total de las  importaciones de Chile, Bolivia, Paraguay; Brasil, Uruguay más Perú. Hoy son el 8,3 % y esto implica una merma en el potencial de exportaciones del orden de los US$ 20 mil millones.

La pérdida de “exportabilidad” se corresponde con la escasez de inversiones, de actualización tecnológica y el debilitamiento de la interacción con los mercados del exterior, dice Vasconcelos. A su vez, esto tiene que ver con decisiones de política económica que se han acumulado en el tiempo y se han reforzado en los últimos años, por el fuerte aumento de la presión tributaria sobre las actividades de exportación, las mayores trabas y restricciones para operar en el cambio (incluida la brecha con el blue) y el comercio exterior, el deterioro de la infraestructura y el aumento de los conflictos con los principales socios comerciales.
 
 
Casos testigo

Hasta hace pocos años, cada  cosecha de granos de la Argentina equivalía a tres cuartas partes de la producción de Brasil; sin embargo ahora esa proporción bajó a sólo el 50 %. Brasil se aproxima a los 200 millones de toneladas, por lo que si aquella relación se hubiera mantenido, la Argentina podría estar en 150 millones de toneladas, en lugar de los 100 millones en los que se ha estancado. Recuperar terreno perdido implica revisar la política tributaria, los cupos a la exportación y los problemas de infraestructura.

En el caso de la industria automotriz, importantes funcionarios nacionales se han quejado por el hecho que cada vehículo producido en el país implica una salida de divisas de entre 8 y 9 mil dólares por unidad. Esta cifra es cierta para el año pasado (en éste sería la mitad), pero no puede ignorarse que se ha llegado a esta situación por las reglas de juego imperantes, por lo que aquella crítica es “autoincriminatoria”. De allí la escala reducida de algunas plantas, la dificultad para mantenerse actualizado tecnológicamente de ciertas autopartistas (afortunadamente, hay excepciones) y la profundización de la “Brasil-dependencia”. Hoy ocho de cada diez unidades de exportación van a Brasil y no parece haber mercados alternativos si el vecino entra en recesión.
Publicado el: 12 septiembre, 2015   

Fuente:agromeat.com

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