El Gobierno busca unir Barranqueras y el puerto de Rosario con el ferrocarril Belgrano Cargas

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Con la convergencia de vías hacia la terminal rosarina, se retoma el modelo impuesto por los británicos a partir de 1878.

Pasaron más de 120 años y la Argentina vuelve sobre sus pasos. Mediante una inversión de u$s 210 millones, el Gobierno Nacional buscará unir al norte del país con una de las zonas cerealeras más importantes de la Argentina a partir de la puesta a punto del Ferrocarril Belgrano Cargas.

En 2014, 1,5 millón de camiones llegaron a la zona portuaria de Rosario repletos de cereales. El elevado costo de los fletes y la saturación de las rutas impulsaron el cambio. A nadie le conviene este juego, menos al autotransportista, que prefiere realizar varios viajes cortos entre la estación ferroviaria y el puerto en lugar de un solo trayecto de Barranqueras a Rosario.
Con infraestructura de vías, y parque tractivo adecuado, los 173.000 vagones que circularon el año pasado podrían triplicarse, con el beneficio para la competitividad de productores y exportadores.
"La reactivación del Belgrano Cargas es una excelente noticia para el Gran Rosario. Sin embargo, puesta en perspectiva, significa retroceder más de un siglo. En 1878, la convergencia de vías férreas hacia este puerto, fue uno de los factores que contribuyeron a impulsar su crecimiento. Excepcional sentido del progreso el de nuestro país, donde el avance hacia el pasado parece ser una buena noticia", dijo a Transport & Cargo Juan José Paberolis, experto en temas marítimos y portuarios.
El especialista señaló que "para agregar color a este extraño concepto de desarrollo, la mezquindad de las internas políticas no deja de interponerse", y añadió: "Hace casi un mes está parada en el puerto de Buenos Aires la descarga de uno de los buques con parte del material ferroviario necesario para el tramo Barranqueras-Rosario por la falta de un permiso necesario para realizar el trasbordo a barcazas, para su posterior transporte fluvial hasta Chaco. Un mes de un buque ocioso en puerto, a u$s 15 mil por día".
El traslado, con un remolcador de pabellón nacional y barcazas de bandera boliviana había sido autorizado por la Secretaría de Trasporte de la Nación a pesar de no ajustarse a lo normado por la Ley de Cabotaje. Como la carga llevaba un removido, el expediente fue bloqueado por la Aduana, entidad que espera la aprobación de la Dirección Nacional de Transporte Fluvial y Marítimo, que depende de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables, que es quien autoriza las excepciones a la norma. A la fecha, esa Dirección Nacional no recibió ningún pedido de excepción.

Mediante el plan de inversiones, se prevé incrementar la capacidad logística entre Barranqueras y Rosario, a partir de la reparación de 400 kilómetros de vías férreas. Esto le permitiría al Belgrano Cargas circular a una velocidad de 90 kilómetros por hora.
Antonio Zuidwijk, especialista en transporte intermodal, también coincide en esta vuelta atrás de la Argentina. "Este podría ser el paso inicial para comenzar un franco diálogo de lo que hay que hacer para volver a la época en que el país realmente aplicaba el transporte intermodal y era muy competitivo. Este término, que hoy está en boga en todo el mundo, no existía antes de la Segunda Guerra Mundial, pero ya en esa época este mismo ferrocarril de trocha de 1.000 mm, que nació como estatal, hacía puro transporte intermodal. Colocaba los vagones en los desvíos de los ingenios en Jujuy y transportaba el azúcar hasta los puertos de Formosa y Barranqueras. De allí, la excelente flota fluvial de Mihanovich Dodero hacía el transporte hasta Rosario y Buenos Aires, con un solo contrato. Y así se pueden citar muchos otros ejemplos de situaciones que se deben recuperar. Hoy, el flete marítimo de China a la Argentina, o viceversa, es varias veces más barato que el transporte de Salta a Rosario o Buenos Aires por camión. Es por eso que productores en Salta ya no van a sembrar por los altos costos del transporte interno", resaltó Zuidwijk.
El especialista recomendó "aprovechar correctamente la nueva Ley de Ferrocarriles, a partir de un profundo diálogo para definir cómo se deben fijar las prioridades", y agregó: "Es importante que los primeros pasos que se tomen sean los correctos y eso debe surgir de transparentes debates, donde el interés general debe estar en primer lugar. Es importante que no se vayan a tomar decisiones apuradas, sin conocimiento de causa y efectos, pues así la ley no tendrá los resultados esperados".

Fuente: cronista.com

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