Severa crítica al Gobierno por el aumento de los costos portuarios que mantiene paralizadas a las terminales del país

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Nuevamente por una mala gestión del Gobierno en la recaudación de los derechos de exportación del año 2007, y ante una actitud extemporánea para forzar el cobro de los 600 millones de dólares pendiente a los exportadores, la Aduana presiona a los mismos cambiando el sistema para controlar el pesos de la carga de los barcos. La mediada provocó la paralización casi total de los puertos de cereales desde el viernes 12 de octubre. El severo diagnóstico corresponde al consultor agropecuario Arturo Navarro publicado en el sitio Años de Campo. 
 
Como consecuencia directa se detienen todas las actividades relacionadas, inclusive la posibilidad de liquidar las divisas de exportación en tiempo y forma, tema que más le importa al Gobierno para no seguir agravando el cepo cambiario.
 
La mala gestión que menciono más arriba provocó un reclamo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) a las empresas exportadoras por diferencia en los ingresos de derechos de exportación del 2007-2008, cuando los mismos subieron del 27,5 al 35%. Con la sanción de la Ley Martínez Raymonda se determinó en forma retroactiva que los exportadores tenían una deuda con el fisco de 1.500 mil de pesos. De esta norma surgió que varias empresas fueron pagando bajo protesto el capital dejando afuera los intereses mediante un arreglo con las autoridades que ahora la AFIP desconoce.
 
Hoy el tema está a la espera de lo que disponga la justicia ante el reclamo de las exportadoras, porque cuando anotaron las operaciones actuaron a derecho, liquidando los impuestos que correspondía. Toda esta situación se quiso corregir con la ley Martínez Raymonda, pero legislando en forma retroactiva, motivo por el cual es totalmente inconstitucional el fundamento del reclamo.
 
Primero hay que reconocer que el Estado tiene todas las atribuciones para cambiar los sistemas para un mejor control fiscal y de estupefacientes, decisión que apoyo en este rubro, como con todos los otros sectores de la economía. Hasta ahora, el control se hacía con el sistema de pesada que está instalado en todos los puertos y la Aduana supervisaba el mismo cuando el buque se completaba.
 
No había ninguna denuncia pública que hubiera supuesto un cambio del sistema intempestivo desde el hace 10 días que va a provocar una carga más lenta de los buques generando trastornos y más gastos. El sistema de medición Draft Survey que se a deja de usar en el mundo por obsoleto, consiste en la verificar cuanto se sumerge el barco en el agua, luego de la carga. Según los expertos, este tipo de embarcaciones, con una capacidad de carga de unas 30 mil toneladas, se hunden a razón de un centímetro cada 70 toneladas.
 
Antes, la medición se hacía cuando el buque había terminado de cargar en los distintos muelles, previo a la salida de la zona. Ahora, los controles se realizan luego de cada carga. Es decir que si un barco carga, por ejemplo, 300 toneladas, debe ser llevado para realizar el Draft Survey. Esto hace crecer el margen de error del sistema, brindándole una mayor dosis de imprecisión y, por ende, aumentando la ineficiencia de puertos y vías navegables del país.
 
Previo al surgimiento de esta disposición, que va a aumentar el costo de flete internacional, por las proyecciones del volumen de la actual cosecha, se estimaba que el movimiento de barcos el año próximo podría aumentar 27% y tendría que operar en las mismas 15 radas de espera disponibles para todos los puertos del Gran Rosario. La Cooperativa de Trabajos Portuarios de Puerto San Martin, con buen tino, decidióÌÂ adelantarse a los eventuales problemas por el volumen a manejar y armó un paquete de posibles medidas que remitióÌÂ a la Subsecretaria de Puertos y Vías Navegables de la Nación para bajar el “costo argentino”.
 
Para quienes no conocen el sector agrícola argentina, tienen que saber que para poder lograr una cosecha de 110 millones de toneladas, se invierten, a pesar de la imprevisibilidad económica, 10.000 millones de dólares en la siembra. Lo que no necesita la actividad es que le agreguen mayores costos en los servicios de transporte, puertos y vías navegables. Esto es fundamental para poder competir con los otros países productores que están más cerca de los mercados de consumo.
 
Por Arturo Navaro, Consultor Agropecuario. 

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